En la Bahía de Guanabara, justo frente al Centro, la Ilha Fiscal parece salida de un cuento de hadas: un pequeño castillo de estilo neogótico, con torre, arcos apuntados y vitrales, levantado sobre un islote vecino de la Ilha das Cobras.
El edificio fue proyectado por el ingeniero Adolfo José Del Vecchio y concluido en 1889 para funcionar como puesto de aduana, encargado de fiscalizar los barcos que llegaban al puerto — de ahí el nombre de la isla. Fue una de las últimas grandes obras del Imperio.
La isla entró en la historia el 9 de noviembre de 1889, cuando recibió un gran baile ofrecido por el gobierno imperial en honor a oficiales de la marina chilena. Fue la última gran fiesta de la monarquía: seis días después, el 15 de noviembre, se proclamó la República. Por eso el evento quedó conocido como “el último baile del Imperio”.
Hoy la isla está a cargo de la Marina de Brasil. La visita guiada recorre los salones restaurados y cuenta la historia del edificio, del baile y de la vida en la corte. Cuando el trayecto se hace en barco, la travesía ya regala lindas vistas del Centro y de la bahía.
Lo mejor es la arquitectura: la torre, los vitrales, los pisos y los detalles en hierro y madera hacen del edificio una joya de fines del siglo XIX — y uno de los escenarios más fotogénicos de la bahía, sobre todo con el cielo azul de fondo.
Consejos: las visitas salen del Espacio Cultural de la Marina, cerca de la Praça XV, en barco o en vehículo, y los cupos son limitados. Consulte los días y horarios en los canales oficiales de la Marina y asegure su lugar con anticipación. En el mismo Espacio Cultural hay embarcaciones históricas en exhibición, que vale la pena ver mientras espera.
Sitios oficiales: Ilha Fiscal ↗Espaço Cultural da Marinha ↗