Una joroba de piedra
Los primeros navegantes portugueses llamaban al pico Pináculo de la Tentación. El nombre que quedó describe su forma: corcovado significa “jorobado”. Son 710 metros de roca cubiertos por el Bosque de Tijuca, justo al lado de Laranjeiras.
El tren del emperador Pedro II
El 9 de octubre de 1884, el emperador Pedro II inauguró el Ferrocarril del Corcovado, que sube 3,8 km por el bosque desde Cosme Velho, el barrio vecino de Laranjeiras. En 1910 el tren fue electrificado. Más tarde, llevó hasta la cima, pieza por pieza, los materiales del Cristo.
Entre sus pasajeros estuvieron la princesa Isabel, Santos Dumont, Albert Einstein, los papas Pío XII y Juan Pablo II y la princesa Diana.
Del sueño al monumento
La idea de un monumento religioso en el Corcovado surgió en tiempos del Imperio, pero solo cobró fuerza en 1920, con una campaña del Círculo Católico de Río. La piedra fundamental se colocó en 1922, año del Centenario de la Independencia.
El proyecto elegido, en 1923, fue del ingeniero Heitor da Silva Costa, con dibujos del artista Carlos Oswald. El escultor francés Paul Landowski modeló la estatua y el rumano Gheorghe Leonida esculpió el rostro. La estructura es de hormigón armado, revestida con un mosaico de miles de triángulos de esteatita (piedra jabón) de Minas Gerais.
12 de octubre de 1931
El Cristo Redentor se inauguró el día de Nuestra Señora Aparecida, patrona de Brasil. Mide 30 metros sobre un pedestal de 8 metros, con 28 metros de una mano a la otra.
En 2007 fue elegido una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo; en 2012 pasó a integrar el paisaje carioca declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Música y bohemia
El Corcovado de Tom Jobim
En 1960, Tom Jobim compuso “Corcovado”, grabada ese mismo año por João Gilberto en el disco O Amor, o Sorriso e a Flor. La canción habla de la calma de un atardecer de a dos, al son de la guitarra, con el Cristo Redentor enmarcado por la ventana — una escena que cualquier huésped del Mirante reconoce.
Con letra en inglés de Gene Lees, se convirtió en “Quiet Nights of Quiet Stars”, un clásico de la bossa nova grabado por artistas de todo el mundo.