Un nombre que vino de los Andes
Antes de ser Copacabana, la playa se llamaba Sacopenapã, nombre tupí ligado al batir de alas de las garzas. El nombre actual viene de la Virgen de Copacabana, devoción nacida a orillas del lago Titicaca, en Bolivia, y traída por comerciantes en el siglo XVII.
En el siglo XVIII se levantó una pequeña capilla dedicada a la Virgen sobre las rocas del extremo de la playa — y terminó dando nombre a la playa y, después, a todo el barrio. La capilla fue demolida a comienzos del siglo XX para dar lugar al Fuerte de Copacabana.
El túnel que abrió la playa
Hasta fines del siglo XIX, Copacabana era un arenal aislado, de pescadores y algunas quintas. Todo cambió el 6 de julio de 1892, con la inauguración del Túnel Viejo, que unió la playa con Botafogo y trajo los tranvías. En pocas décadas, el arenal se convirtió en el barrio más famoso de Brasil.
El paseo de ondas
La Avenida Atlântica se inauguró en 1906 con el diseño de ondas en piedra portuguesa conocido como “mar largo”, inspirado en la plaza del Rossio, en Lisboa, donde simbolizaba el encuentro del Tajo con el océano.
En la década de 1970, al ampliarse la costanera, el paisajista Roberto Burle Marx rediseñó el paseo: las ondas pasaron a correr paralelas al mar y el bulevar central ganó grandes mosaicos abstractos. Desde 1991, el conjunto está protegido como patrimonio cultural del estado.
El Copacabana Palace
Pensado para las celebraciones del Centenario de la Independencia, el hotel fue construido por Octávio Guinle y proyectado por el arquitecto francés Joseph Gire, inspirado en el Negresco de Niza y el Carlton de Cannes. Los retrasos en la importación de materiales postergaron la inauguración hasta el 13 de agosto de 1923.
En 1985, cuando se hablaba de demolerlo, el edificio fue declarado patrimonio a nivel federal, estatal y municipal. Sigue siendo el hotel más tradicional de la ciudad.
El Fuerte y los 18
Donde estaba la antigua capilla, el Ejército construyó entre 1908 y 1914 el Fuerte de Copacabana, con cúpulas blindadas y cañones Krupp. En julio de 1922, el fuerte fue escenario de la Revuelta de los 18 del Fuerte, cuyos rebeldes marcharon por la arena — el inicio del movimiento tenentista de jóvenes oficiales.
Desde 1987, el fuerte alberga el Museo Histórico del Ejército, con una de las vistas más bonitas de la costa.
Música y bohemia
La “princesita del mar”
En 1946, Dick Farney grabó el samba-canción “Copacabana”, de Braguinha y Alberto Ribeiro, que llamó al barrio princesinha do mar — la princesita del mar —, un apodo que nunca más lo abandonó. En 1951, Lúcio Alves lanzó “Sábado em Copacabana”, de Dorival Caymmi y Carlos Guinle, un retrato de las noches del barrio.
A fines de los años 1950, buena parte de la bossa nova nació aquí. En el apartamento de Nara Leão, en la Avenida Atlântica, se reunían jóvenes músicos como Roberto Menescal, Carlos Lyra, Ronaldo Bôscoli y Sérgio Mendes. En el Beco das Garrafas (Callejón de las Botellas), en la calle Duvivier, pequeños clubes como el Bottle’s y el Little Club vieron pasar, al comienzo de sus carreras, a Elis Regina, Wilson Simonal, Jorge Ben y Baden Powell. Cuenta la leyenda que el nombre viene de las botellas que los vecinos tiraban por la ventana para quejarse del ruido.
El nombre también recorrió el mundo: el famoso club nocturno Copacabana de Nueva York, abierto en 1940, fue bautizado en homenaje a la playa e inspiró el éxito “Copacabana (At the Copa)”, de Barry Manilow (1978). Hoy la arena es escenario de fiestas de Año Nuevo para millones de personas y de enormes conciertos gratuitos, como los de los Rolling Stones (2006), Madonna (2024) y Lady Gaga (2025).