En Urca, a lo largo de la Avenida João Luís Alves, un muro bajo separa la vereda de la Bahía de Guanabara. Es la Mureta da Urca, uno de los lugares más queridos de Río al final de la tarde: cariocas y visitantes se sientan en el murito con cerveza y picadas, frente a la Ensenada de Botafogo, a la espera del atardecer. Son cerca de un kilómetro de murito, del Quadrado da Urca hasta cerca de la Fortaleza de São João, donde se fundó la ciudad en 1565.
Urca es un barrio residencial y tranquilo, de calles arboladas y edificios bajos, al pie del Morro da Urca y del Pan de Azúcar. Buena parte de su zona llana se le ganó al mar: el relleno comenzó poco después de la Primera Guerra Mundial, y las primeras casas se levantaron en 1922. El nombre vendría del cerro, cuyo perfil recuerda el casco panzudo de una urca, antiguo barco de carga; la versión de que sería la sigla de la empresa del relleno es discutida, pues el nombre ya aparece en mapas del siglo XVIII.
La vocación bohemia viene de lejos. Entre 1933 y 1946 funcionó allí el Cassino da Urca, punto culminante de la vida nocturna carioca, en cuyo escenario se presentaron estrellas como Carmen Miranda, Emilinha Borba y Dalva de Oliveira. El casino cerró cuando el juego fue prohibido en Brasil, en 1946. El edificio, junto a la pequeña Praia da Urca, al comienzo de la misma avenida, albergó después los estudios de TV Tupi y sigue en pie.
El proveedor tradicional del murito es el Bar Urca, en la calle Cândido Gaffrée, que funciona desde 1939. En la planta baja, el mostrador sirve bolinhos de bacalhau (buñuelos de bacalao), empadas de camarón y otras picadas para comer con la mano, con cerveza bien fría; en el piso de arriba está el restaurante. El ritual es sencillo: pedir en el mostrador, cruzar la calle y acomodarse en el muro, frente al agua. Otros bares del barrio también abastecen el murito.
Lo mejor es el atardecer. Desde el murito, la vista abarca la Ensenada de Botafogo, el Cristo Redentor en lo alto del Corcovado, el Aterro do Flamengo, el Centro y, del otro lado de la bahía, Niterói. Barcos de pesca y de paseo se mecen anclados, los pescadores lanzan sus líneas y, al final de la tarde, el sol se oculta detrás de las montañas mientras el cielo se tiñe de naranja y rosa sobre el agua.
Consejos: llegue al menos media hora antes de la puesta del sol para conseguir lugar en el muro — los fines de semana y las noches de jueves y viernes suele llenarse. Pida en el mostrador, devuelva vasos y platos al terminar y no deje basura en el muro. Antes, puede caminar por la Pista Cláudio Coutinho, en la cercana Praia Vermelha; las visitas a la Fortaleza de São João deben agendarse con anticipación.
Sitio oficial: Bar Urca ↗